Visto mi blog con colores de verano para que se refresque un poco, que por fin llegó el calor.
Yo me quedo en la sombrita de la palmera, no puedo hacer otra cosa, he de llevar a la chatarra mi pantalla y mi indecisión a la hora de elegir una nueva me ocupará unos días.
Buscaba la serenidad, y por correr tras ella nunca la alcanzaba. Agotada, sin resuello, se detuvo a descansar y cuando levanto los ojos, allí estaba. Al borde de la cuneta y arropada de elegancia.