
Coincidieron en un estrecho callejón,
caminaban, uno frente a otro.
Apenas se reconocieron y saltaron las alarmas,
como dos resortes, sus cabezas giraron hacia lados opuestos.
Era un duelo de cortas distancias y no hubo ganador.
Casi rozando, sus cuerpos se cruzaron;
pero sus miradas ya no se podían encontrar.



